Amar para Soltar

Muchos de nosotros nos hemos encontrado con lo que creemos un amor no correspondido, y hemos salido lastimados por la misma ilusión que alimento a ese amor, cuesta mucho inclusive comprender que salió mal, y es ahí donde vienen un sinfín de preguntas sin respuestas; cuando tratamos de entender las motivaciones y razones del otro.

Como a muchos, en mi caso no fue la excepción; esto que les cuento no es más que mi experiencia y como logre revertir esa situación (de pasar a llamarlo el mayor error de mi vida, a agradecer como se dieron las cosas).

No tiene ningún sentido contar como llegue al punto en donde me lastime, creo que esa parte es bien conocida por todos a los que les puede interesar este texto, así que voy a empezar desde allí.

No lo podía entender, y por más que repasara las situaciones una y otra vez, me era incomprensible, perdía las horas pensando que hice mal (echándome la culpa de cualquier situación que imaginase) , luego pasaba de la angustia de la culpa al enojo, mi ego herido no podía aceptar ser engañado de esa manera, necesitaba una respuesta.

Pensé y pensé en cada noche sobre eso, y la pregunta era la misma, ¿Cómo? ¿Si realmente sintió lo que dijo que sentía porque actuó así? , y por más que intentara, no tenían ningún sentido cualquiera de las respuestas que pudiese imaginar. Y en un acto de desesperación recurrí al enojo.

La llame cobarde, mentirosa y me sentía engañado, era más cómodo para mi sentirme una víctima a la culpa que me provocaba dicho fracaso, y en esa posición transcurrieron los meses, lo que alguna vez fue amor e ilusión, a medida que el tiempo pasaba se convertía en miedo y dolor, sin embargo la pregunta en mi mente recurría ¿Qué diablos fue la que la motivo a hacer eso?

Probé cuan táctica conocida por el hombre había para olvidar a esa persona, desde simular normalidad hasta tratar de reemplazarla, y nada funciono, mi orgullo seguía exigiendo una respuesta, estaba atado a ella y lejos de alejarla de mi vida se aferraba con más fuerza día tras día.

Y en un día de Iluminación comprendí que mi búsqueda a esa respuesta era en vano, el primer paso para poder salir adelante es el no tratar de entender los motivos del otro desde nuestra perspectiva, uno nunca sabe que motivaciones y miedos pueda tener la otra persona. Y aunque no crean fue un gran avance, fue una carga menos, y aunque mi orgullo seguía herido y reclamaba, había aprendido a ponerle un límite y ser consciente de que nunca iba a poder encontrar esa respuesta.

Pero esto no hizo que se fuera de mi vida, solo aliviano un poquito la carga, el odio y el rencor seguían, pero como dice una gran verdad “el tiempo todo lo cura”, y no es porque uno se olvida, sino todo lo contrario, es porque nos provee perspectiva sobre los hechos, y de esta nueva perspectiva pude encontrar un patrón, mientras más la odiase, más presente estaría. Entonces trate de recurrir a algo que estaba olvidado en mi para con ella, intente amarla nuevamente (si el odio la acercaba quizá el amor me permitiría soltarla), y encontré la segunda clave a la hora de llevar esta situación adelante, “para poder soltar hay que poder amar”, sé que suena ilógico y en su momento lo fue para mí también.

Empecé por perdonarla (siempre hablando desde mi perspectiva en ese momento), no me fue fácil pero tampoco difícil, yo la había amado con el alma y todo mi ser quería estar bien con ella, Así que tome valor y le escribí, y de una manera sincera le dije que todo estaba bien, y que aunque no había nada que perdonar, si ella sentía que debía que perdonarla por algo estaba perdonada. Y si bien no recibí una respuesta algo en mi cambio, no puedo explicar como pero me sentía un poquito más liviano.

A los meses me escribió y pidió de hablarme, nos juntamos y pudimos tener una charla emotiva, pude mirarla a los ojos y decirle que la amaba, pero que sin importar lo que yo sintiese no buscaba estar con ella, ni tampoco lo quería, y no por ego u orgullo sino por entender que ambos entendíamos las cosas de maneras distintas y en esa situación yo podía salir lastimado. Y ahí encontré el tercer paso, respetarme y amarme para poder soltar.

A partir de ese día fui libre, entendí el verdadero significado de la palabra amor, y si bien en miles ocasiones pensé en ella, fue por elección que decidí soltarla en todas.

Ella me enseño el significado del amor, a no cuestionar la voluntad del otro sin importar responda a mis intereses o no, me hizo entender que en la vida uno no elige a quien ama, porque el amor es algo que fluye de manera natural y no algo que se da o se quita de manera forzada, pero sobre todas las cosas me enseño a respetarme y conocer mi verdadero valor, de entender mis limites, ver mis miedos y defectos, y reconocer mis virtudes. ¿Cómo podría no agradecer a alguien me enseño todo eso?

Hoy con la perspectiva que el tiempo y la experiencia me brindaron no puedo más que agradecer, y permitirme ser libre para ocupar ese espacio con alguien que entienda al amor de la misma manera que yo lo entiendo.

Para soltar hay que Amarse, Perdonarse y Valorarse.

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